
Texto Base: «Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.» (Mateo 24:12)
Existen momentos en la historia en los que la humanidad parece perder el sentido de la compasión. La violencia aumenta, la verdad es despreciada y el egoísmo se convierte en una virtud admirada. En esos tiempos, el corazón humano corre el riesgo de entrar en un largo invierno.
El versículo presenta un escenario de deterioro moral tan profundo que incluso el amor comienza a extinguirse en muchas personas. La tragedia no consiste solo en la presencia del mal, sino en que la respuesta de muchos será el enfriamiento de aquello que debía permanecer vivo.
Sin embargo, esta advertencia también contiene un llamado a la vigilancia. El aumento de la maldad no debe producir desesperación, sino discernimiento. Hay épocas en las que la fidelidad se manifiesta precisamente en la capacidad de conservar un corazón encendido cuando otros han renunciado a la esperanza.
El enfriamiento del amor es una señal de una humanidad cansada, herida y distante de Dios. Pero el invierno no es el destino final de quienes perseveran. La oscuridad puede extenderse, y aun así el amor puede mantenerse como una lámpara encendida en medio de la noche.
Cada generación debe decidir si participará en la expansión de la frialdad o si será un refugio de misericordia en tiempos de creciente indiferencia. La maldad puede multiplicarse, pero el llamado a permanecer firmes en el amor continúa vigente.
Cuando la historia atraviesa sus estaciones más frías y los corazones se endurecen, ¿será tu vida una evidencia de que el amor aún puede permanecer encendido en medio de la oscuridad?